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Como hacer la transición a comida cruda para tu gato
Los gatos son animales muy particulares cuando se trata de comida, y hay una razón científica para eso. Desde que son cachorros, imprimen en su memoria los olores, texturas y formas de lo que consideran "comida". Este mecanismo, que en la naturaleza les sirve para distinguir una presa de algo peligroso, se convierte en un desafío cuando queremos cambiarles la dieta.
A esto se suma que los gatos tienen una tendencia genética a buscar alimentos ricos en grasas y sodio, algo que las marcas de alimentos balanceados conocen muy bien y usan a su favor. También pueden volverse literalmente adictos al sabor, la textura y hasta la forma de su comida habitual.
Por eso, si tu gato rechaza la comida cruda al principio, no es que sea "difícil": simplemente así funciona su cerebro. La buena noticia es que con paciencia y el método correcto, la mayoría de los gatos logra hacer la transición.
La transición
El proceso de pasar de alimentos balanceados a comida cruda requiere tiempo. No hay apuro, pero sí hay que hacerlo bien. El objetivo es evitar problemas digestivos y, sobre todo, que el gato rechace el alimento nuevo. Nunca dejes que tu gato pase más de 24 horas sin comer: el ayuno prolongado puede causarles lipidosis hepática, una enfermedad del hígado que puede ser grave.
La transición tiene tres pasos: de alimento balanceado a comida húmeda (lata o sobre), y de ahí a comida cruda.
Paso 1: Establecé horarios de comida
Si tu gato come alimento seco todo el día libremente, el primer paso es crear una rutina. Dividí su ración diaria en 3 comidas a horarios fijos y mantenelo así durante 1 o 2 semanas. Esto elimina el hábito de picotear constantemente y genera momentos de hambre real, que van a ser clave para que acepte el alimento nuevo.
Paso 2: De alimento seco a comida húmeda
Una vez que tu gato ya está acostumbrado a los horarios, reemplazá una de las comidas con una lata o sobre de buena calidad. Las dos raciones de alimento seco siguen siendo suficientes para nutrirlo, pero el hambre que siente lo va a impulsar a probar la comida húmeda. Repetí este proceso hasta que esté comiendo comida húmeda en las tres comidas. Esta etapa puede llevar semanas o meses: no hay apuro.
Paso 3: De comida húmeda a Little Wolves
Acá empieza la parte más esperada. Incorporá un 10% de nuestro Mix de Pollo y Pescado al resto de la comida húmeda. Algunos gatos prefieren que se mezcle todo junto (así no detectan lo nuevo); otros prefieren tenerlo al lado y explorar por su cuenta. Una vez que tu gato haya comido esa porción cruda, podés agregar otro 10%, y así sucesivamente. No avances hasta que haya comido todo, y si un día no come, volvés al paso anterior sin problema.
Consejos prácticos
Lugar de la comida. Los gatos comen mejor cuando se sienten seguros y tranquilos. Si en tu casa hay perros u otras mascotas, servidle la comida en un lugar al que ellos no tengan acceso. Cambiar el lugar donde come también puede ayudar a que asocie ese espacio con el alimento nuevo.
El plato importa. Los gatos tienen bigotes muy sensibles y odian que toquen los bordes del plato. Usá un plato playo o poco profundo, y lavalo bien después de cada comida. Un plato limpio y cómodo hace una diferencia real.
Temperatura. Al sacar la comida del freezer y descongelarla en la heladera, va a estar fría. Los gatos prefieren el alimento a temperatura ambiente o corporal, ya que en la naturaleza cazan presas calientes. Para entibiarla, dejá el envase cerrado en agua caliente por 5 a 10 minutos. Nunca la cocines ni la calientes en microondas: el Mix de Pollo y Pescado contiene hueso crudo, y el hueso cocido puede ser peligroso. Una vez descongelado, consumir en 3 días guardado en un recipiente tapado en la heladera.
Textura. Si tu gato es muy sensible a las texturas, probá servir la comida en pequeñas porciones o en trozos del tamaño al que está acostumbrado. También podés agregar algún trozo de pollo cocido encima al principio, para que el olor sea más familiar.
Paciencia. Esta transición puede ser frustrante. Hay días en que el gato come todo y días en que ni lo huele. Es normal. No es terquedad, es cómo está construido su cerebro. Si podés atravesar esa etapa inicial, los beneficios a largo plazo valen completamente la pena.
¿Tenés dudas? Escribinos por Instagram o Email, estamos para ayudarte con el proceso.
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